lunes, 24 de marzo de 2014

Alter-ego

No querrás contarle
Sobre aquella noche en que moría la rutina y daba paso a lo impensado.
Sobre aquellos gritos envueltos en el silencio de tu asombro que clamaban lo inclamable.
No querrás narrarle
Aquellas horas en las que pasaste a ser alma viva, fuego en madera, caos armónico, puro corazón.
No querrás contarle
Cómo el galope de tu palpitar y tu ser estremecido formaban el más bello de los seísmos.
Cómo me sonreías pícaramente y tu suave voz en mi oído me paralizaba.
Cómo ya la luna sentía celos de que tu sonrisa fuese lo más brillante de la noche,
al yo recorrer, estrella por estrella, el firmamento de tu cuerpo.
No querrás contarle
Sobre aquella noche en que te diste cuenta,
Y que yo también me di cuenta,
O más bien, confirmé lo más obvio,
Lo que tus ojos siempre hicieron ver como la verdad más obvia,
A pesar de que tu boca persistió siempre en refutarlo:
Que tú eres mía, sólo mía y más mía que de nadie en este mundo.

Y sé que no vas a decirle nada,
Porque sé que quieres, como yo,
Que esa noche no sea la última.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Me gusta cuando sonríes

Me gusta cuando sonríes
Porque sé que todo es bueno.
Me gusta cuando sonríes porque eres tú, y permites, finalmente, que yo sea yo
Y yo soy yo cuando te miro y me pierdo.
Porque me das la libertad de admirar tu ímpetu, de conocer tus sueños, de reproducir tu tranquilidad, de saber que mi universo y mi todo marcha en orden porque sonríes.
Me gusta cuando sonríes porque compartes conmigo esa expresión tierna y jocosa que sólo los dichosos podemos ver.
Porque tu sonrisa es mi sonrisa y ya eso dice mucho.
Sí, me gusta cuando sonríes. Pero me encanta cuando sonríes y el culpable soy yo.