domingo, 9 de febrero de 2014

Usted

Usted es mito, es leyenda.
Es creación divina. Es fantasía, adoración, es, desafortunadamente, historia.
Ess un imposible.
Es usted lo ilimitado que escapa a mi limitada conciencia, un absurdo, un ilógico que escapa a toda ciencia, pero que sigue aún ahí, escapando.
Es inalcanzable.
Es constancia y frustración, un sueño dulce que cada vez está más lejos, es perseverancia del desalmado, es pan para el moribundo, la juventud para el viejo.
Usted puede decir que usted no es nadie, que no es nada, cuando usted es algo más valioso y más simple.
Es la fuerza.
La abundancia para el hambriento, el fuerte brazo del revolucionario. La imaginación del niño, la imaginación infinita, la imaginación mía. Es constante, no obstante, poco deseado visitante de mis pensamientos.
Usted es deseo prohibido de la carne.
Pecado ajeno, manzana del árbol del edén.
Es maldad, tentación a lo desconocido.
En efecto, usted es yo.
Usted puede seguir diciendo que usted no es nadie, que no es nada, cuando probablemente tenga razón:
Usted no es nada.
Usted puede seguir diciendo que usted no es nadie, que no es nada, cuando está profundamente equivocada:
Usted lo es todo.

Tiberiades

La memoria asociativa es como una especie de cáncer psicológico.

Entre las doradas rejas que encerraban mi silencio,
Bajo el pequeño árbol que daba sombra a tu sonrisa,
Yacen recuerdos de amor, lágrimas y besos,
Hoy ya pasajeros y errantes como la brisa.

Pasé hoy por el lugar en el que todo empezaría
Y los recuerdos dieron rienda suelta a mi mente,
Sin embargo, ojalá fuese por eso solamente:
Igual te paseas por mi mente noche y día.

Qué viles son los objetos inanimados,
Qué vil es el jardín verde, el muro blanco,
Qué vil es recordar que fue en vano
Tanto tiempo, en silencio, en tus brazos.

Qué suerte tienes de estar tan lejos.
Tienes suerte de ser prófuga de la nostalgia maldita.
En cambio yo, siempre estaré encerrado entre el sombrío árbol, los dorados cercos y tu sonrisa.