jueves, 14 de noviembre de 2013

Mal

Una noche tranquila en la que los grillos brillan, las estrellas duermen, las luces cantan, los ojos ajenos permanecen encendidos. La carne sobra. Todo es culpa de la estupidez, es estúpido ser así en un mundo en el que todo armoniza tan bien. Qué lindos son los atardeceres en los que el sol brilla mucho en los rascacielos y hace mucho calor y qué cansancio caminar aunque ya casi voy a llegar y qué fastidio todo pero puedo fastidiarme de todo porque sé a dónde se dirigen mis pasos y si no llego hasta allá no importa porque sé que tuve con quien caminar y pues aunque no llegue donde quiero empiñé a alguien a perder el tiempo conmigo y por lo menos sé que aunque desperdiciamos el camino la desaparición de la carne no implica esa soledad absurda de estar mirando sólo la nada porque nada existe y si nada existe en verdad al menos sé que alguien compartió la fortuna de ver que nada existe y eso es lindo. El problema es ser así y por ser así ya no hay camino y ya no hay con quien quejarse de que el sol brilla mucho en los rascacielos y que aún falta mucho por llegar.