domingo, 9 de febrero de 2014

Tiberiades

La memoria asociativa es como una especie de cáncer psicológico.

Entre las doradas rejas que encerraban mi silencio,
Bajo el pequeño árbol que daba sombra a tu sonrisa,
Yacen recuerdos de amor, lágrimas y besos,
Hoy ya pasajeros y errantes como la brisa.

Pasé hoy por el lugar en el que todo empezaría
Y los recuerdos dieron rienda suelta a mi mente,
Sin embargo, ojalá fuese por eso solamente:
Igual te paseas por mi mente noche y día.

Qué viles son los objetos inanimados,
Qué vil es el jardín verde, el muro blanco,
Qué vil es recordar que fue en vano
Tanto tiempo, en silencio, en tus brazos.

Qué suerte tienes de estar tan lejos.
Tienes suerte de ser prófuga de la nostalgia maldita.
En cambio yo, siempre estaré encerrado entre el sombrío árbol, los dorados cercos y tu sonrisa.

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